Alcé la vela, caballero, como si el mar me esperara, bravía ella, celosa la mar que me espera hambrienta para tragarse mis huesos y escupirme como marinero de tercera. Zarpé con un barquito pequeño metido dentro de una botella y yo, como papel con mensaje de auxilio, me hundía en las olas atentando a la calma de la mar. Mi bote seguía, se bañaba de la sal del mar, sentía que se podría, sentía que era hora de nadar.
Y mi bote se quedó atrás, con sus muertos, sus vivos, sus mapas y recuerdos. Y nadé atentando al suicidio y acariciandole la mejilla a la muerte. La besé como quien besa a las mujeres que van a morir mañana, como quien besa a una dulcinéa en un puerto al que no regresaré jamás.
Van tantos días que zarpé y no quiero regresar jamás.
El Blog del Bucanero
En un barco de papel...donde navegaré... a... Mmmmm... donde navegaré hacia aquél lugar donde solamente se puede llegar cuando estás perdido.
viernes, 8 de octubre de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
Soy el Bucanero
Soy el Bucanero. Y no es porque tenga un complejo de pirata o de corsario, sino que las fachas valieron este sobrenombre: la pañoleta con rayas rojas y negras, la barba crecida sin dirección alguna, las cejas pobladas y una energia en joder a los oficialistas, o los hijos de mami, o los capitanes británicos refinados de ultramar. Sin más ni menos, ni menos que más, me presento como el impresentable de los quinceañeros, como el ebrio de los bares baratos con historias de altamar, como el niño-adulto que juega tocatimbres a pesar de tener 21 calendarios, como un enamoradizo empedernido en busca de doncellas que no quieran ser liberadas -porque las difíciles siempre son las mejores-.
Como inicio y final repito que soy el Bucanero, capitan de los 7 bares, navegando por el mar de amores y vomitando poemas a la deriva... soportando la nausea producida por la marea, haciendo de la plancha un trampolín a la justicia de tantos ajusticiados.
Como inicio y final repito que soy el Bucanero, capitan de los 7 bares, navegando por el mar de amores y vomitando poemas a la deriva... soportando la nausea producida por la marea, haciendo de la plancha un trampolín a la justicia de tantos ajusticiados.
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